Fecha de presentación: agosto,
2022 Fecha de aceptación: octubre, 2022 Fecha de publicación: diciembre, 2022
La estimulación de las
emociones de los adolescentes: un reto educativo
The stimulation of emotions in adolescents: an
educational challenge
Iselys Fuentes Súarez[1]
ifsuarez@ucf.edu.cu
ORCID: https://orcid.org/ 0000-0002-7856-0847
Yaisi Mejías Muñoz[2]
ORCID: https://orcid.org/ 0000-0003-0923-368X
Karla Hernámdez Rodríguez[3]
ORCID: https://orcid.org/ 0000-0002-7858-0098
Cita
sugerida (APA, séptima edición)
Fuentes Súarez, I., Mejías Muñoz, Y. y Hernández Rodríguez, K. (2022). La estimulación de las
emociones de los adolescentes: un reto educativo. Revista Mapa, 3(29), 31–49.
http://revistamapa.org/index,php/es
La
realidad social compleja actual demanda a la educación innovaciones
psicopedagógicas que promuevan la educación socioemocional como elemento
esencial de la formación integral de la persona a lo largo de todo el ciclo
vital. En el caso particular de los
adolescentes
se afianza la intencionalidad, con la finalidad de lograr su autonomía
individual y social, que les permita asumir los retos que la vida les impone.
En este sentido, surge la demanda de la intervención profesional especializada,
siendo el Psicopedagogo escolar, un agente educativo, orientador y asesor, que
cuenta con los recursos necesarios para la dirección y conducción de prácticas
psicopedagógicas para la estimulación socioemocional en este periodo de la
vida, donde las emociones experimentan
un gran desarrollo, por lo que se deberá contribuir a la preparación de
docentes en metodologías vivenciales y
participativas, que contemplen actividades diversas, estimuladoras de la
legitimización, expresión y regulación de las emociones. En el trabajo que se
presenta se presentan reflexiones teóricas metodológicas al respecto y se
plantean
algunas prácticas que pueden convertirse en claves
para el alcance de este objetivo.
Palabras clave: adolescentes, educación socioemocional,
intervención psicopedagógica
ABSTRACT
The current complex
social reality demands psycho-pedagogical innovations from education that
promote socio-emotional education as an essential element of the integral
formation of the person throughout the entire life cycle. In the particular
case of adolescents, intentionality is strengthened, in order to achieve their
individual and social autonomy, which allows them to assume the challenges that
life imposes on them. In this sense, the demand for specialized professional
intervention arises, being the school Psychopedagogue, an educational agent,
counselor and advisor, who has the necessary resources to direct and conduct
psychopedagogical practices for socio-emotional stimulation in this period of life.
, where emotions experience great development, so it should contribute to the
preparation of teachers in experiential and participatory methodologies, which
include various activities that stimulate the legitimization, expression and
regulation of emotions. In the work that is presented, methodological
theoretical reflections are presented in this regard and some practices that
can become keys to achieving this objective are proposed.
Keywords: adolescents, socioemotional education, psychopedagogical intervention
La situación planteada
se agudiza ante la franca existencia de un analfabetismo emocional que se
manifiesta en baja autoestima, falta de autonomía, violencia, deficiente
autocuidado con impacto directo en la calidad de vida de los individuos y la
satisfacción personal en sus relaciones con los demás (Gómez & Narváez,
2020).
Para
revertir el hecho, la educación resulta clave, pero a pesar
de que en los últimos años se ha generado un movimiento a favor de promover,
difundir y desarrollar la educación emocional como innovación psicopedagógica,
la carencia al respecto es evidente. Revelándose
que este tipo de saber no se incluye en los procesos educativos de manera
explícita y los docentes tampoco reciben información acerca del tema en su
formación inicial, a su vez siendo difuso en el posgrado desde una perspectiva
teórica alejada de la implicación psicopedagógica del proceso.
La educación emocional
constituye un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar
el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial de la
formación integral de la persona, con objeto de capacitarla para la vida.
Es una forma de prevención primaria inespecífica que pretende minimizar la
vulnerabilidad de la persona a determinadas disfunciones, o prevenir su ocurrencia
(Bisquerra, 2011, 2016).
Constituye en sí un
reto educativo que al adoptar enfoque de ciclo vital se
incluye en todos los niveles educativos. En el caso particular de la educación
socioemocional a adolescentes deberá contribuir a la conciencia de los estados
afectivos y las consecuencias de los mismos, la comprensión de múltiples
factores contextuales para explicar las reacciones de los otros y de las
preferencias, la personalidad y la historia previa en la comprensión de las
emociones de los demás. Así como, el desarrollo de la asertividad, la
resistencia a la presión de grupo, el control del impulso, la tolerancia a la
frustración, el aprendizaje para la toma de decisiones y saber pedir ayuda,
además de la positivización de las situaciones, la búsqueda del
autoconocimiento y necesidad de la autoestima, la modulación del estado de
ánimo. Junto al desarrollo del juicio crítico, la autocrítica para mejorar,
aceptación de puntos de vista distintos, respeto a la diversidad y adquisición
de hábitos saludables (Pérez y Fillela, 2019).
El objetivo en
cuestión, en correspondencia con contenidos para el adolescente y su grupo,
parte de la identificación de las potencialidades, necesidades educativas, para
de manera cooperada y convenida poder ser abordado desde la orientación
psicopedagógica como complejo sistema integrador de los procesos formativos
(Alfonso, et. al, 2019).
La misma se realiza
dentro del contexto escolar, no solo a los estudiantes, sino a todos los
mediadores educativos y todas las personas, que influyen en los adolescentes,
como forma de realizar una intervención integral en todos sus aspectos de
desarrollo personal, lo cual implica que la relación de ayuda se realice
mediante una intervención profesionalizada, con la finalidad de lograr su
autonomía individual y social, que les permita asumir los retos que la vida
social les impone (Bisquerra, 2018; Piedra 2018).
Se erige así el
Psicopedagogo escolar, como un agente educativo que cuenta desde el punto de
vista cognitivo y procedimental con los recursos necesarios para la dirección y
conducción de prácticas psicopedagógicas para la estimulación socioemocional
del adolescente.
La sistematización de
experiencias derivadas del trabajo científico estudiantil en la Licenciatura en
Educación. Pedagogía –Psicología de Cienfuegos al respecto deviene en una
reflexión proyectiva que permitirá guiar el proceso en función de aportar al
perfeccionamiento de la orientación psicopedagógica para la educación
socioemocional en los adolescentes.
METODOLOGÍA
Aunque la
sistematización es una metodología vinculada a la investigación en la práctica,
se ha comenzado a utilizar en el ámbito de la producción de conocimientos
teóricos, sobre todo, por las posibilidades de guiar y complementar el encuentro
y debate intelectual que emerge de la producción científica y metodológica que
se acumula como resultado de la actividad científica de opción por grados
científicos en las universidades. Su utilización responde al propósito de
valorizar la actividad científica en la reconstrucción de la teoría con ajuste
al contexto y con repercusión en el desarrollo de las plataformas de
pensamiento que justifican la toma de posiciones ante la diversidad teórica y
el cúmulo de información científica técnica. Se opta entonces por sistematizar
la producción científica para ajustar, resignificar y distinguir aquellos
recursos que pueden ser utilizados en la innovación y trasformación de las
prácticas.
Esta idea se funda en
la confirmación de que esta metodología supone el reconocimiento de las
potencialidades que tiene el ejercicio de reflexión acerca de una realidad
local, en la que la subjetividad de los
fines con que se produce el conocimiento
sienta las bases de una actuación formativa que puede llegar a
convertirse en cultura de trabajo e identificar la acción frente al anarquismo,
la inseguridad, la incertidumbre que caracteriza las decisiones ante los
cambios sucesivos en las situaciones cotidianas. Luego, la intencionalidad de
la sistematización en este trabajo no solo suscribe el acercamiento a la
realidad si no orienta a una interpretación de la percepción y proyección de
los investigadores para dejar planteados los métodos y recursos apropiados para
el encargo.
La sistematización de
las ideas teóricas permite crear espacios para la creación de propuestas que
pueden, al mismo tiempo, convertirse en una invitación al otro a confirmar,
repensar y construir algo distinto. Este
tipo de procedimiento tiende a prefigurar, interrogantes, utopías que permitan
fortalecer la apropiación analítica de los conocimientos que se construyen en
la reflexión teórica- práctica y la posibilidad de comunicarlo para
enriquecerlos.
Se explica así que el
proyecto de ¨Educación socioemocional de niños, adolescentes y jóvenes,
desarrollado en la carrera Lic. en educación. Pedagogía Psicología coloca como
tarea primera la sistematización de teorías y propuestas para la estimulación
emocional, con énfasis en los adolescentes. Desde el punto de vista
metodológico se trata de contribuir desde la recopilación de ideas, propuestas y metodologías a una
producción de conocimiento que permita guiar la transformación de las practicas
al tiempo que su aporte se convierta en una oportunidad para desarrollar las
capacidades intelectuales, motivaciones hacia la renovación e innovación del
desempeño psicopedagógico de los docentes en la realidad educativa.
Por tanto, el papel de
la sistematización de ideas que sustentan la teoría y la práctica de los psicopedagogos
escolares se justifica en la necesidad de desentrañar las técnicas que puedan
configurar problemas y encontrar las lógicas que deberán caracterizar el
desempeño profesional de los docentes ante la tarea de estimular el desarrollo
emocional de los adolescentes.
En este caso, al
identificar los aprendizajes que emergen del estudio teórico, no desestima
comprender la situación en que fue creada sino, hacer comprensibles las teorías
que le asisten para luego replicar, encontrar los referentes para nuevas
propuestas que se sugieren, para poner un mayor cuidado, a las fisuras, bordes
y límites, para así, crear nuevos proyectos que puedan señalar cosas que hoy no
son tan evidentes. Por tanto, al optar por esta metodología se promueve la idea
de encontrar respuestas tentativas para una propuesta pedagógica.
El desarrollo de esta
investigación curso en tres momentos. El primero se procedió a la
identificación, recopilación, clasificación de información acerca del tema,
sobre todo, aquellos que constituyen resultados de los trabajos científicos
estudiantiles delo estudiantes de la carrera Lic. en Educación. Pedagogía Psicología
en la Universidad de Cienfuegos, Cuba. Para develar las principales fuentes de
teóricas se realizó un estudio bibliométrico que permitió identificar las
posiciones y recursos a incluir en nuevas propuestas.
En un segundo momento,
se organizó la información a partir de la interpretación personal de los
investigadores y la construcción intersubjetiva que genera el grupo de discusión
acerca de los hallazgos, la relevancia, diferenciación y correspondencia
teórica y metodológica con las posiciones que se viene trabajando en el marco
del proyecto de investigación ¨Educación socioemocional de niños, adolescentes
y jóvenes. El debate estuvo guiado por preguntas centrales ¿qué tipo de conocimiento se
produce? ¿Cómo se construye?
El tercer momento se
realizó la reconstrucción teórica que se presenta como elaboración y síntesis
de la interpretación general del proceso de sistematización y que genera un
conocimiento nuevo e imprescindible para la introducción del resultado en el
currículo de formación de pre y posgrado en el territorio, convirtiéndose así
en un referente obligado para el diseño y toma de decisiones metodológicas en
la prácticas educativas orientadas a la estimulación emocional , en este caso
de los adolescentes.
Los resultados de este
proceso son presentados en esta comunicación como respuesta a las ideas que se
exponen a continuación.
Análisis y discusión de los resultados
La sistematización
cursó según lo previsto y el trabajo individual sirvió de base para le
elaboración de conclusiones teóricas y metodológicas que permitirían la
renovación de las prácticas. El estudio incluyo 51 informes de tesis de
culminación de estudio de la carrera. El análisis incluyó primero, los trabajos
que respondieran al tema y luego se realizó un examen en profundidad de
aquellos trabajos que incluyen alguna referencia al tema.
Al mismo tiempo se
realizó el estudio bibliométrico el cual dejó evidencias claras de que existe
una tendencia a utilizar los clásicos del tema educación emocional como
referentes teóricos, lo cual otorga validez y significación a las ideas. Es el
caso de autores como Rafael Bisquerra Alzina Martha Leticia Gaeta González y
Concepción Márquez Cervantes, los que consideran la educación emocional como
una necesidad para generar experiencias óptimas en la vida, no siempre atendida
en la educación tradicional.
El debate en el grupo
de investigación, permitió el ejercicio de reflexión y sistematización de ideas
teóricas, desde una visión conciliadora en función de construir un tejido de
ideas que permite la transferencia y socialización de las posiciones que se
asumen. El resultado de este proceso de
debate se organizó a partir de las siguientes interrogantes.
· ¿Qué entendemos por estimulación de las emociones en los adolescentes?
En principio se
consideró la necesidad de la comprensión de las emociones, lo que permite
explicar las reacciones de las personas ante determinados estímulos externos o
internos y por qué de estas. Ellas en sí permiten la adaptación, por su efecto
motivador, al preparar a los sujetos para ello y responder al medio, lo cual no
puede ser observado directamente, pero si deducido de los impactos y consecuencias
en el comportamiento.
A su vez, se comprende que,
en la etapa de la adolescencia, estas experimentan un gran desarrollo resultado
de cambios en la capacidad intelectual, el alcance de mayor complejidad de
pensamiento y el incremento de las habilidades para el procesamiento de la
información. Asimismo, la mayor capacidad para la introspección permite, a los
adolescentes, examinar sus propias emociones.
Los estudios analizados
acerca de los procesos emocionales en la adolescencia, revelan mayor conciencia
de los estados afectivos que en edades anteriores y esto se confirma en la
referencia sistemática a las emociones que incluyen en la comunicación
diaria. En efecto se ratifica tendencia
fluctuante entre emociones negativas y positivas, los que se hacen coincidir
con el modo en que perciben a los demás, la relevancia que otorgan a las
actividades y tareas, así como a la disposición motivacional para participar en
ellas. Sin embargo, es significativo la sensibilidad del adolescente para
modular la respuesta emocional en determinados momentos bajo la influencia
positiva de otra persona.
La referencia a los múltiples
factores personales que actúan en el tipo de respuesta emocional que ofrece el
adolescente se relaciona con frecuencia al desarrollo de la capacidad para
indagar y recabar información, pero sin dudas se aprecia una tendencia a
inferir situaciones basadas en la autorreflexión y el desarrollo de habilidades
sociales. Sin embargo, se percibe limitaciones en las asociaciones entre las
estrategias cognitivas de los adolescentes y su impacto en la modulación de los
estados emocionales.
Hay consenso en que las
características de la adolescencia y la influencia del conflicto que cada uno
vive en este periodo requieren acompañamiento psicopedagógico con el fin de
contribuir a una construcción integral de la personalidad, estimulándose la
regulación de las emociones intensas, la modulación de las emociones, el
autocontrol de manera independiente, el conocimiento de sus propias emociones y
poder atenderlas de manera efectiva, sin que les sobrepasen.
Además, se es enfático
en que desde la orientación psicopedagógica se deberá aportar a la comprensión
de las consecuencias de la expresión emocional, sobre sí mismo y los demás, así
como a la apropiación de los recursos para evitar, compensar y corregir la
interpretación de una experiencia negativo de manera que pueda conocer los
estados emocionales momentáneos de aquellos que configuran su “yo”.
Por otro lado, se
insiste en que es necesaria la orientación para evitar razonar en base a las
emociones; la negociación y mantenimiento de relaciones interpersonales;
sobrellevar la excitación emocional de las experiencias, fortalecer las
habilidades de empatía como fuente de emociones positivas.
A su vez, se destaca el valor de la intervención psicopedagógica para
prevenir conductas de riesgo, entre las que se encuentran: la depresión, la
violencia, el consumo de drogas, las indisciplinas, el bajo rendimiento
académico, entre otras, además de contribuir al equilibrio sociopsicológico, el
bienestar, las relaciones interpersonales, la comunicación, la empatía, la
cooperación y los procesos de aprendizaje.
En general, se coincide
en que la orientación psicopedagógica para la educación emocional en los
adolescentes, es muy favorable sobre todo intencional aspectos vitales como la
formación ciudadana, la convivencia pacífica, la participación, el trabajo en
equipo, el respeto y la aceptación de la pluralidad y las diferencias, para la
integración exitosa de los mismos en sus diferentes contextos de actuación.
· ¿Qué hacer?
Partiendo del consenso
de que la educación presupone un proceso de naturaleza social específica que
vincula al ser humano con todo aquellos que lo rodea, se reconoce que esta, no
se debe concebir como una interacción solo cognitiva, sino que integra lo
emocional; comportamientos estos que se construyen continuamente como resultado
de la interacción entre grupos, favoreciéndose el desarrollo del conocimiento,
habilidades, capacidades y motivaciones para el aprendizaje.
Particularmente, la dimensión afectiva puede definirse como un extenso
rango de sentimientos y estados de ánimo, considerados como algo diferente a la
pura cognición, incluye las creencias, actitudes, valores y expresiones,
refuerzan o debilitan el establecimiento de normas, y les imprimen una
tonalidad específica a las interacciones cotidianas
(Vargas, 2021).
Por tanto, es necesario
tener en cuenta que el conocimiento de las emociones es crucial para vivir
porque es un puente entre el mundo interior y la realidad externa en que
trascurre la vida; por tanto, lo primero a desarrollar en un proyecto de
educación socioemocional para adolescentes, es el desarrollo de la conciencia
emocional intra e interpersonal, pues solo así se puede comprender la sinergia
que existe entre las emociones, el comportamiento y las relaciones que cada uno
establece a lo largo de la vida.
De
acuerdo con esta posición, se señala que es preciso enseñar y aprender
habilidades, mediante metodologías
vivenciales y participativas que contemplen actividades diversas y favorezcan
la introspección y el autoanálisis. En ellas el adolescente debe lograr
legitimar sus emociones, permitirse su expresión y alcanzar un clima de
confianza donde se pueda regular adecuadamente las emociones desagradables, así
como potenciar las emociones positivas (Pérez y
Filella, 2019).
Se precisa, el empleo de actividades variadas que permitan
alternar momentos de reflexión personal con espacios de trabajo en grupo, en
las que compartir, expresar y contrastar los puntos de vista aspecto que asumen de (Bisquerra, 2011). Algunas de
ellas pueden ser:
Percibir
y evaluar las emociones para identificar en uno mismo los correlatos
fisiológicos y cognitivos de las emociones. Asimismo, las emociones pueden ser
reconocidas en otras personas y objetos (obras de arte, sonidos, etc.) tras
decodificar la información de las expresiones faciales, y comportamentales
emitiendo un juicio valorativo que exprese como ha sido recibida.
Expresar
las emociones, lo que hace referencia a la exactitud con la que los individuos
manifiestan en sus acciones la regulación con que responden a situaciones o
conflictos.
Comprensión
emocional, incluye la habilidad de reconocer el significado de las emociones
(significante) y relacionarlas con su significado, así como aquellas que se
producen de modo simultáneo y que condiciona el comportamiento.
Regulación
de las emociones, se trata del proceso emocional de mayor
complejidad y abarca la capacidad para estar abierto a las emociones, tanto
positivas como negativas. Además, hace referencia a la habilidad para manejar
las emociones en uno mismo y en los demás moderando las emociones negativas y
aumentando las positivas sin reprimir o exagerar la información que ellas
conllevan.
Por tanto, es necesario
que el docente haga uso a diario de estas habilidades, eleven el conocimiento
emocional, sobre todo la comprensión del estilo emocional y la forma en que
expresan los estudiantes sus emociones dentro y fuera del aula y en este mismo
orden identificar sus necesidades de regulación para poder establecer las
acciones educativas que, en consecuencia, se conviertan en estímulos.
·
¿Cómo
estimular las emociones?
Sin ánimo de dejar una
guía cerrada se impone la necesidad de plantear algunas prácticas que pueden
convertirse en claves para la estimulación emocional. Entre ellas están:
§
Autoconocimiento emocional, es un ejercicio en el que se identifica las
emociones con situaciones, las causas y consecuencia en busca de identificar
cual es el estilo emocional que le caracteriza.
§
Visualizaciones, relajarse e imaginar de manera intensa
diferentes escenas de la manera más vivida y real posible intentando incorporar
el mayor número de detalles. Tiene gran impacto en el control del stress y las
fobias. Para aplicar esta técnica es preciso utilizar de manera gradual y
progresiva, la representación mental de escenas simples de alegría, confianza,
éxito para luego incorporar sonido. Se trata de crear un pensamiento positivo,
donde puede verse alcanzando una meta.
§
Repetición de frases positivas, es importante identificar los pensamientos
negativos y con frases positiva modificar las creencias erróneas.
§
Reestructuración cognitiva, con esta técnica se demuestra cuáles son las
situaciones que generan emociones y comportamientos inadecuados u obsesivos. Se
trata de modificar las creencias erróneas de las personas que les impiden
comportarse de manera asertiva. A veces esta modificación se produce de forma
indirecta, es decir, a través de la adquisición de nuevas conductas. También
para casos más graves será necesaria una intervención directa, a través de
procedimientos cognitivos, especialmente la terapia racional emotiva.
§
Las técnicas de grupo, se identifican como un recurso que permite
organizar y desarrollar la actividad de aprendizajes de manera significativa,
al romper la rutina y mover la participación de los estudiantes en un
intercambio con los demás integrantes. Tiene por finalidad hacer que el grupo
funcione, sea productivo y alcancen los objetivos que de él se esperan. Entre
estas técnicas están el debate dirigido, el estudio de casos, la lluvia de
ideas, juego de roles y las técnicas de identificación del riesgo. En ellas es
común que se toma un tema y se disponga a los participantes a la reflexión,
respetando los diferentes puntos de vista, los cuales tienen que ser respetados
durante el intercambio y consensuar los resultados según corresponda.
§
Entrenamiento en habilidades, consiste en enseñar conductas específicas que
se practican hasta quedar integradas en el repertorio de emociones y conductas
de la persona. Entre ellas esta aprender la reducción de la ansiedad, sobre
todo en situaciones sociales. En casos leves de ansiedad, esta suele disminuir
con el simple hecho de sentirse competente en situaciones sociales concretas.
Para casos más graves, con un alto nivel de ansiedad, será necesario un
entrenamiento directo en técnicas de relajación.
§
El entrenamiento de las habilidades, en
función del objetivo que se desee alcanzar transitar desde la instrucción
verbal al modelado. La primera consiste en explicar aquellas habilidades que se
pretenden enseñar a partir de su delimitación y especificación, la importancia
y relevancia de la habilidad para la vida del sujeto. Esto se puede desarrollar
por medio de la discusión, diálogo, debate, con el propósito de que el
estudiante se implique de manera más activa.
El modelado consiste en la exposición de la persona que se entrena a un
modelo que desarrollará la conducta a entrenar de manera correcta, lo que le
permitirá aprender a través de la observación.
§
Reforzamiento, el objetivo es conseguir que una conducta que
se mantenga o se repita le sigan consecuencias positivas. Para ello, se
enfatiza en la conducta y las emociones implicadas en la actitud asumida y se
le proporciona información acerca de las ventajas y en caso negativo la
retroalimentación correctiva que informa de los aspectos que necesita mejorar y
se refuerzan los componentes correctos de la conducta.
§
Mantenimiento y generalización, el objetivo de esta técnica es que los cambios
que se producen se mantengan con el tiempo y lleguen a generalizarse a otras
situaciones. Por ello, es importante
trasmitirle al sujeto la necesidad de poner en práctica sus habilidades
adquiridas. Una forma de mantener esto son las tareas o deberes para la casa,
ya que ayudan a practicar esas habilidades aprendidas recientemente. Además,
tienen la ventaja de que pueden ser supervisadas, y promueven el autocontrol y
la autoevaluación.
§
La risoterapia, tiene como finalidad producir beneficios
mentales y emocionales por medio de la risa, y ciertamente da resultados muy
positivos. Suele llevarse a cabo mediante actividades en grupo que tienen el
objetivo de que los participantes salgan de estas actividades sintiéndose más
positivos, optimistas y, en resumidas cuentas, más satisfechos con sus vidas.
Partiendo de la relación entre la emoción y la expresión facial diversos
estudios han considerado que la sonrisa es una mueca defensiva en situaciones
en las que es aconsejable pacificar al otro.
Las aplicaciones de
estas técnicas pueden incluirse en las actividades que realizan los docentes en
su actividad cotidiana; pero, la intervención del psicopedagogo deberá apoyar
al docente en su función para la estimulación del área socioemocional de los
adolescentes.
·
¿Cuál es la responsabilidad del psicopedagogo en la estimulación de
las emociones?
En efecto, se reconoce
que el docente es el gestor principal del proceso de interacción
del aula; su modelo didáctico debe estar centrado en la vida, lo que realiza
cuando utiliza el contexto sociocultural y natural, para favorecer el
aprendizaje significativo a partir de la experiencia y la concreción de un
currículo abierto y flexible que permite crear expectativas y generar un clima
de confianza.
Y
es que los docentes reproducen valores, actitudes en sus estudiantes al
ocupar un lugar de saber y de autoridad, convirtiéndose en el referente de
aquellos que se están formando. Su función educativa lo coloca en un lugar
esencial en el desarrollo de habilidades como razonar, comprender y regular las
emociones del estudiante en el ámbito educativo ayudando a prevenir estados
emocionales que limiten el proceso formativo.
En este caso, es
preciso reconocer que la actividad que desarrolla el docente es reconocida como
una de las tareas profesionales más complejas por ser estresante y demandar la
utilización de habilidades de autorregulación indispensable para el cumplimento
exitoso de su función.
El docente deberá
reducir la aparición de síntomas de ansiedad o depresión que le limiten un buen
desarrollo de su interacción, al menos si lo sintieran deberán conseguir que
esto no afecte la actividad cotidiana. En este caso, es preciso combinar la
regulación intrapersonal e interpersonal.
Al referir la
regulación intrapersonal se refiere a conocer los aspectos internos de la
manera de pensar, sentir y actuar al tomar en consideración el conocimiento de
sí mismo, el acceso a la propia vida emocional e interpretar la gama de
emociones, que sustenta el autodominio en la interacción social y la
comunicación.
En cuanto a la
regulación interpersonal se refiere, a que el profesorado debe motivar hacia la
consecución de un objetivo, incitarlo a dar lo mejor de ellos mismos o hacerlos
sentir confiados de sus potencialidades para vencer los obstáculos. Es así que
se convierte en un mediador reflexivo, sabiendo cuándo utilizar la crítica
constructiva proponiéndole un papel más activo en su propia educación.
Asimismo, el manejo interpersonal y relaciones positivas con los colegas
favorecerán una mayor adaptación y un incremento del bienestar.
El psicopedagogo en
este caso deberá facilitar momentos de alegría, de retroalimentación y ofrecer
posibilidades para conversar y apoyar el proceso de estimulación. Suele
llevarse a cabo mediante actividades en grupo que tienen el objetivo de que los
participantes salgan de estas sesiones sintiéndose más positivos, optimistas y,
en resumidas cuentas, más satisfechos con sus vidas.
En este mismo orden, es
preciso que se pueda preocupar no solo por asegurar las condiciones físicas y
ambientales del espacio en que tiene lugar la actividad educativa, sino deberá
ayudar a crear el ambiente emocional, que se debe dar una relación entre
docente y un grupo de estudiantes. En esta relación el docente tiene la
responsabilidad mantener la actitud y la aptitud favorable de armonía y
equilibrio y evitar la imposición, temor, frialdad, sobreprotección, violencia
o desorganización.
Téngase en cuenta que
los adolescentes que están siendo parte de esta relación serán los que reciban
en un primer momento esta actitud del docente, y estos que, por su etapa de
desarrollo, son más sensibles y receptivos de todas las manifestaciones del
docente. Una relación sana positiva será saludable y facilitará el aprendizaje
En este marco, es
preciso que el psicopedagogo contribuya a lograr el control emocional del
docente, y permita enfatizar en la gran relevancia que tiene este tema para el
mejoramiento de los procesos, por tanto, como parte de su función de
orientación y asesoría, a él se le otorga la mayor responsabilidad de
contribuir a la preparación de docentes, para la formación de los estudiantes
como un ser humano integral.
CONCLUSIONES
La
educación emocional constituye una respuesta proactiva ante las influencias y
realidades sociales complejas, asociada a la globalización que deberá
transversalizar todos los niveles educativos e impactar, a partir de la acción psicopedagógica
especializada, no solo en los estudiantes sino a todos los mediadores
educativos y todas las personas, para el alcance de una verdadera intervención
integral.
La
sistematización de experiencias derivadas del trabajo científico estudiantil en
la Licenciatura en Educación. Pedagogía –Psicología, confirmó la necesidad del
enfoque de ciclo vital de la educación emocional, con énfasis en la etapa
adolescente, al experimentar estas un gran desarrollo, que la influencia
positiva de otra persona para su modulación e integración exitosa en sus
diferentes contextos de actuación.
El
desarrollo de la conciencia emocional intra e interpersonal, el aprendizaje de
habilidades, mediante metodologías vivenciales y participativas que contemplen
actividades diversas y prácticas como el autoconocimiento emocional, las
visualizaciones, la repetición de frases positivas y las técnicas de grupo
pueden convertirse en claves para la estimulación emocional.
El
Psicopedagogo escolar, constituye un agente educativo que cuenta desde el punto
de vista cognitivo y procedimental con recursos para desde su función de
orientación y asesoría, dirigir y conducir prácticas psicopedagógicas para la
estimulación socioemocional del adolescente.
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M. A. M. (2021). La educación del siglo XXI basada en competencias, fomento de
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Universitario, 10(27), 19-25.
[1] Estudiante
de Licenciatura en Educación, especialidad Pedagogía Psicología. Universidad de
Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez”, Cienfuegos, Cuba.
[2] Lic. en Educación, docente de la Universidad de Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez”, Cienfuegos, Cuba.
[3] Lic. en Educación, docente de la Universidad de Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez”, Cienfuegos, Cuba.